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lunes, 3 de septiembre de 2007

Presencias invisibles...


A veces, sólo a veces, nos paramos a escuchar un sonido lejano, tenue, lleno de clarividencia....resuenan en nosotros ecos olvidados de otras eras, de otras épocas, cuando el mundo era joven...nuestra memoria evoca recuerdos de luces y sombras, de presencias olvidadas y quizá tan sólo intuídas en el umbral del bosque o en el brillo del rocío, en la quietud del silencio, en la canción del arroyo en la fuente de piedra ajada por el devenir de los siglos..

Presencias también en la noche profunda, en un misterio apenas entrevisto y nunca revelado del todo, que nos turba y nos atrapa en la melancolía de un tiempo soñado que tal vez alguna vez fue presente..

1 comentario:

Juan dijo...

Como te va, Feligrés del Pleistoceno?
Como era de esperar, me ha cautivado tu gran imaginación para realizar un trabajo tan peculiar.
El ignoto mundo de las hadas y el divertido espacio de los personajillos mas o menos irreales que has conseguido crear, se me antoja de una naturaleza entre onírica y espeluznante que no me deja en absoluto indiferente.

Ese don del que la frágil naturaleza te ha dotado (sin cobrarte un solo maravedí), debes, en la medida de lo posible, potenciarlo: ello te reportará, no riquezas mundanas, sino momentos de éxtasis espiritual que, aunque no te darán de comer, alimentarán tu espíritu hasta límites desconocidos.

Es además probable que, identificándote en mayor o menor medida con alguno de tus personajes, llegues a morar en los frondosos y umbrios bosquezuelos debajo de una colorida seta comestible y a entablar una relación mas o menos estable con una hermosa hada con naricilla respingona y tetas de silocona que llegue a amargarte tu apacible vida (seguramente exixtirá un hada-suegra).

Si tal evento ocurriera, ruégote me avises sin demora para, sin dilación plantearme yo una vida similar en ese mundo idílico de las hadas, los faunos y el subsidio de desempleo.

En espera de tu pronta respuesta, tu tio que te quiere,



Juan


P.D. Envio para Esther un saludo especial, ya que convivir con semejante especimen, requiere unas dosis de tolerancia y sentido del humor no frecuente en la mayoría de las mujeres de la zona.